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HAA029

Refugio en el Bosque Tropical

Emplazamiento: Camino del Oleoducto. Gamboa. Panamá - Panamá

Fecha de finalización:02-02-2024

Tipo de obra: Relación con la vegetación

DATOS DEL EQUIPO

Autor/es: Héctor Ayarza, Álvaro Guerra Jované

Promotor/es, cliente/es: Fundación Avifauna Eugene Eisenmann

Equipos técnicos: Adams Acevedo, Fernando Rivas.

Empresa constructora: Francisco Rodríguez

Créditos fotográficos: JAG Studio. Ecuador

ARCHIVOS

Panel de la propuesta: Descarga el panel (pdf)

MEMORIA

Cuando recibimos el encargo de la Fundación Avifauna Eugene Eisenmann, comprendimos que el sitio ya estaba construido: el bosque tropical húmedo del Camino del Oleoducto, en plena cuenca del Canal de Panamá, no necesitaba un edificio que compitiera con él. Necesitaba uno que aprendiera a guardar silencio. Nuestra primera decisión de proyecto fue, por eso, una sustracción: quitar el muro. Sin muro, la vegetación deja de ser fondo y se vuelve sistema activo. El follaje hace de cerramiento, de filtro solar y de control térmico; el dosel administra la luz; el bosque mismo acondiciona el espacio. Redujimos la arquitectura a dos órganos esenciales —una plataforma de madera elevada y una gran cubierta— sostenidos sobre apenas dos columnas y una viga-cumbrera central. Desde esa espina dorsal dejamos caer los faldones en dos paraboloides hiperbólicos: una superficie reglada, de directrices rectas y curvatura blanda, que evacúa la lluvia tropical con un gesto casi vegetal y devuelve la escena al bosque. Trabajamos el agua como condición de vida, no como infraestructura. A escala del cuerpo, la cubierta protege y drena; a escala del territorio, el edificio se inserta en el bosque que regula el régimen hídrico del Canal: cuidar este bosque es cuidar el agua de todo un país. Y trabajamos la luz como vínculo emocional. El interior reposa en penumbra mientras el follaje resplandece; de noche, la luz reflejada bajo la cubierta vuelve habitable el refugio mientras el bosque se oscurece. Esa gradiente reproduce la experiencia del sotobosque y enseña a habitarlo. El impacto es concreto y demostrable: desde esta plataforma mínima se forman los guías que custodian uno de los corredores de biodiversidad más ricos del continente. No representamos la ecología; la pusimos a funcionar. Construimos lo mínimo para que la vida siga siendo el centro.

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