es
20260702184153_05-230826-soil-section-espino.jpg 20260702184153_a-rea-02.jpg 20260702184153_a-rea-03.jpg 20260702184153_zoom-c-rculos-01.jpg 20260702184153_a-rea-10.jpg
20260702184153_aerea.jpg 20260702184153_fig-3.jpg 20260702184153_fig-9.jpg 20260702184153_jardineros.jpg 20260702184153_suelo-vivo-despu-s-del-chip-2.jpg

JSX021

Jardín del Siglo XXI de Tiltil, Chile

Emplazamiento: Calle 3 Oriente con Carretera Santa Teresa/Los Andes, SN, Localidad de Huertos Familiares, Tiltil. - Chile

Fecha de finalización:31-12-2025

Tipo de obra: Relación con el agua

DATOS DEL EQUIPO

Autor/es: Carolina Acevedo (PuYa Lab), Teresa Galí-Izard, Cara Turett, Chair Being Alive ETHZ.

Promotor/es, cliente/es: Comunidad de Tiltil, Municipalidad de Tiltil, ETH Zürich.

Equipos técnicos: Colectivo Jardín del Siglo XXI, Juan Manuel González, Camila Estigarribia, Fundación Paisajes del Siglo XXI.

Empresa constructora: Chipéalo Chile, jardineros y jardineras locales.

Créditos fotográficos: Carolina Acevedo

ARCHIVOS

Panel de la propuesta: Descarga el panel (pdf)

MEMORIA

El Jardín del Siglo XXI es un proyecto de arquitectura del paisaje desarrollado desde 2023 en Huertos Familiares de Tiltil, Chile, un territorio afectado por una sequía prolongada, el aumento de incendios en paisajes de pastizales, la expansión industrial y una distribución desigual del agua. Frente a este escenario, el proyecto plantea una pregunta fundamental: ¿cómo proyectar un jardín cuando el agua disponible es cada vez menor? La respuesta no consistió en incorporar nuevas infraestructuras hidráulicas, sino en volver a leer las capacidades del propio territorio. Con el tiempo, aquello que constituía sus principales potencialidades comenzó a interpretarse únicamente como limitaciones. El suelo profundo y arcilloso, capaz de retener humedad durante largos períodos, el espino (Vachellia caven), especie nodriza que favorece procesos de regeneración, y los residuos de poda urbana dejaron de ser elementos secundarios para convertirse en la base del proyecto. La primera decisión de diseño fue sencilla pero poderosa: mantener la humedad del suelo el mayor tiempo posible. A partir de esa acción se desarrolló un sistema de cobertura orgánica alrededor de los espinos existentes, disminuyendo la evaporación, incorporando materia orgánica y recuperando progresivamente la fertilidad del suelo. El proyecto no introduce un paisaje nuevo; trabaja con capacidades que permanecían presentes, aunque hubieran dejado de ser reconocidas como tales. Esta práctica produjo además respuestas que no habían sido previstas inicialmente. En un territorio donde los incendios se han intensificado producto de la sequía y la acumulación de pastizales secos, las áreas cubiertas comenzaron a comportarse como espacios de discontinuidad del combustible. Durante los incendios ocurridos en el sitio, los círculos de cobertura contribuyeron a frenar el avance del fuego, mostrando cómo una estrategia concebida para conservar humedad y regenerar el suelo podía también aumentar la resiliencia del paisaje frente a nuevas amenazas. Las planimetrías orientan el proyecto, pero no lo determinan. El diseño se desarrolla in situ, mediante observación, construcción, mantenimiento y adaptación continua. Cada decisión se ajusta según la respuesta del suelo, el comportamiento del agua, la vegetación, el clima y las dinámicas sociales del lugar. En esta práctica, el mantenimiento deja de ser una etapa posterior a la construcción para convertirse en una herramienta de diseño. El jardín solo puede sostenerse mediante una red de colaboración territorial. La gestión de materiales, la reutilización de podas urbanas, la participación de vecinos, escuelas, voluntarios e instituciones locales han permitido construir un proceso continuo de aprendizaje compartido. Lejos de romantizar la participación, el proyecto reconoce que cuidar un territorio implica tiempo, negociación, adaptación y la construcción progresiva de confianza. En este sentido, cuidar la vida significa reconocer que agua, suelo, vegetación y comunidad forman parte de un mismo sistema vivo. El Jardín del Siglo XXI no propone un modelo formal replicable, sino una metodología abierta de arquitectura del paisaje que comienza comprendiendo las capacidades de cada territorio y continúa diseñando con ellas a lo largo del tiempo.

<